El verdadero nacimiento de un Astro
Luis Felipe Vásquez Aguilar

La fiesta del fútbol despierta multitudes, el tema del fútbol subyace en la mente de rico, pobre, gordo, flaco, feo, bonito, etc. Todos festejan el gol con una pasión innata. A los aficionados de este deporte les encanta ver la gambeta corta del argentino Carlos Tévez, la picardía del brasileño Ronaldinho, el tiro fulminante del ecuatoriano Carlos Tenorio o hasta incluso recordar la surda de oro de Rivaldo. Estos deportistas brillan por sus propias luces y se caracterizan por tener grandes dotes atléticas
. La mayoría de ellos provienen de los estratos sociales más pobres de sus respectivos países.
Un claro ejemplo es la historia del astro brasileño Vítor Borba Ferreira Gómez más conocido como Rivaldo que es considerado uno de los mejores futbolistas del mundo a finales de los años 90 y a inicios del 2002. Para él no siempre todo fue fama y riqueza ya que es necesario repasar la cruel rutina que lo sometió durante sus primeros años de vida en la favela brasileña y la resignación de sus sueños que eran, al fin y al cabo, semejantes a los de miles y miles de chicos brasileños.
Pero salió adelante con talento y mucho sacrificio, cualidad elogiable, burló todas las trabas que se le interpusieron en su camino: sus largas recorridas por la playa vendiendo siempre algo diferente, la muerte de su padre al tiempo en que le llegó la citación de Santa Cruz de Recife -su primer club-, los quince kilómetros que debía caminar para llegar al entrenamiento y lo mas resaltante es que perdió su dentadura producto de la falta de alimentación y esa sensación agobiante contribuyó con su sueño, el de ser una estrella. Y poco a poco lo fue logrando hasta llegar a uno de los mejores clubes del mundo como es Barcelona FC (España).
Como se puede observar la pobreza no es una dificultad para ser un amo y señor en las canchas de fútbol y alegrar a un país entero ya que a pesar de las dificultades siempre se debe luchar por lo que se anhela y nunca rendirse porque siempre habrá una esperanza que guíe.

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